Más de un siglo después de su creación, la Bauhaus volvió a convertirse en un símbolo de disputa cultural y política en Alemania. Representantes de instituciones vinculadas al arte, la arquitectura, el diseño, la artesanía y las iglesias presentaron un nuevo manifiesto destinado a defender la libertad artística, la apertura y la creatividad frente al avance de discursos nacionalistas y ataques contra las instituciones culturales.
La iniciativa fue impulsada por el ministro alemán de Cultura, Wolfram Weimer, quien presentó el documento como una declaración cultural y sociopolítica. El texto recupera los principios de la escuela fundada en 1919 por Walter Gropius y reivindica la capacidad de la cultura para generar innovación, diálogo y convivencia democrática.
El manifiesto fue firmado por una amplia alianza de organizaciones, entre ellas el Consejo Alemán de Cultura, la Comisión Alemana para la UNESCO, la Conferencia Episcopal Alemana, la Iglesia Evangélica en Alemania, la Asociación Alemana de Ciudades, la Asociación Alemana de Museos, la Academia de las Artes y representantes del sector de la artesanía. La diversidad de los adherentes busca reforzar la idea de que la defensa de la libertad artística excede las fronteras de una disciplina o de una determinada corriente política.
La elección de la Bauhaus como referencia no es casual. Creada en Weimar en 1919 por Walter Gropius, la escuela revolucionó las relaciones entre arte, arquitectura, diseño y artesanía y terminó convirtiéndose en uno de los movimientos culturales más influyentes del siglo XX. Su apuesta por unir disciplinas y experimentar con nuevas formas de creación tuvo una proyección internacional que sobrevivió incluso a su cierre en 1933, bajo la presión del régimen nazi.
La escuela fue clausurada durante el ascenso del nazismo, que consideraba buena parte de sus propuestas como expresiones de la denominada “degeneración cultural”. Desde entonces, su legado quedó asociado a la defensa de la modernidad, la innovación y la libertad creativa. En 1996, el conjunto de edificios y espacios vinculados a la Bauhaus fue incorporado a la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El nuevo manifiesto adquiere además una dimensión política inmediata. Su presentación se produjo pocas semanas antes de las elecciones regionales previstas en Sajonia-Anhalt, un estado especialmente relacionado con la historia de la Bauhaus, y en un contexto de creciente presión de sectores nacionalistas sobre las instituciones culturales.
Aunque el documento no menciona explícitamente al partido Alternativa para Alemania (AfD), sus impulsores consideran que la reivindicación de la Bauhaus constituye una respuesta a las críticas que desde ese espacio se han formulado contra la escuela y contra determinados aspectos del arte moderno. El partido llegó a calificar a la Bauhaus como un “camino equivocado de la modernidad”, una expresión que evidencia la distancia entre su visión cultural y la tradición que ahora reivindican los firmantes.
