El proyecto de “Súper RIGI”, que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y quedó a la espera de su tratamiento en el Senado, ofrece un paquete de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios más amplio que el régimen original para atraer megainversiones en nuevas industrias, en un esquema que abre una fuerte discusión por el trato preferencial a grandes capitales y el escaso alcance para buena parte del empresariado argentino.
La iniciativa impulsada por el Gobierno fija un piso de ingreso de USD 1.000 millones por proyecto y exige comprometer al menos el 20 por ciento de esa inversión en los primeros dos años. El acceso deberá canalizarse a través de Vehículos de Proyecto Único (VPU), estructuras societarias creadas exclusivamente para cada emprendimiento, que también podrán ser utilizadas por sociedades constituidas en el exterior.
