EL GOBIERNO SALE A BUSCAR FONDOS ESTE VIERNES PARA ENFRENTAR VENCIMIENTOS POR $166.000 MILLONES

El Gobierno buscará este viernes completar el financiamiento de mayo tras la exitosa megalicitación de la semana pasada en la que logró colocar más de 819.870 millones de pesos y, según señalaron fuentes del mercado, no tendrá los problemas que mostró en abril para convencer a los inversores.

   En la próxima convocatoria la Secretaría de Finanzas sólo tendrá que enfrentar vencimientos por 166.000 millones de pesos, pero de ellos ya tiene un neto a favor de 66.000 millones, por lo que tendrá que conseguir solo 100.000 millones.

   El financiamiento neto acumulado en 2022 por el Ministerio de Economía totalizó 639.273 millones de pesos, con colocaciones por un total de 3,3 billones de pesos y vencimientos por 2,7 billones de pesos.

   El jueves de la semana pasada logró conseguir 783.500 millones de pesos y posteriormente, el viernes en la segunda vuelta para creadores de mercado agregó unos 36.370 millones más.

   Luego de la segunda vuelta el porcentaje de refinanciamiento para lo que va de 2022 asciende a 123%.

   “En lo que va de mayo Finanzas ya consiguió 66.000 millones de financiamiento neto, por lo que sólo colocando 100.000 millones el Tesoro logra hacer roll-over de todos los vencimientos de mayo”, señaló a Noticias Argentinas Lorenzo Sigaur Gravina, economista de la consultora Equilibra.

   Sigaut Gravina estimó que “con la licitación del viernes y luego la segunda vuelta van a conseguir más de los 166.000 que vencen, acumulando mayor financiamiento neto en mayo”.

   No obstante, el Palacio de Hacienda está concentrando sus ofertas en bonos ajustables por inflación de corto plazo que son los más demandados por los inversores institucionales.

   En la jerga financiera se dice que tiene “la curva invertida” porque los rendimientos que ofrecen esos papeles son más altos en el corto que en el mediano y el largo plazo.

   Analistas consideran que el límite para el mercado es el 2024, que es el año en el que se pone en marcha el siguiente gobierno y existe incertidumbre sobre lo que podría definir una próxima administración en función de un potencial reperfilamiento de vencimientos.